Vestido de novia en crepé y rebrodé

Cuando hay una buena comunicación con la novia y el entendimiento es mutuo, el resultado final del vestido solo puede acabar siendo excelente. Así nos ocurrió con el vestido de boda de Sandra. Gracias al esfuerzo y al trabajo de ambas partes conseguimos un vestido de novia para reflejar la totalidad de su personalidad. El vestido, hecho a mano durante largas sesiones, quedó precioso: Sandra irradiaba elegancia y naturalidad por todas partes.

A ambas nos pareció necesario que este vestido estuviera realizado en una base de crepé de seda, ya que este tejido aporta un toque de originalidad gracias a su superficie granular y su acabado ligeramente rizado. Este crepe está muy bien adaptado a la figura de Sandra en la parte superior de su cuerpo. Además, va cubierto con un encaje realizado en encaje de tipo rebrodé que aporta personalidad y delicadeza. Para la parte trasera del vestido, nos decidimos por confeccionar una pieza de escote trasero en forma de V, dejando la espalda abierta para lograr un toque más sofisticado y femenino.

El día de la boda, Sandra acompañó el vestido con un ramillete en la muñeca a juego con el detalle floral del cinturón. El tocado y el peinado acababan de encajar perfectamente con todo el conjunto del vestido de novia. En conjunto, Sandra lució bellísima y pudo vivir uno de los días más felices de su vida deslumbrando a cada paso. El vestido cosido y confeccionado en el taller de novias de Pret a Emporter potencia la presencia y la elegancia propias de una mujer tan maravillosa como lo es Sandra. Fue todo un placer trabajar con ella y poder acompañarla durante una etapa única de su vida.